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Luego de aparecer como estrella de cine en la fiesta de los premios Óscar, codearse con la crema y nata de Hollywood y brillar con luz propia en la alfombra roja, Maria Sharapova concluyó su conferencia de prensa del lunes 7 criticando la alfombra del salón donde tuvo lugar su encuentro con los medios y recalcar que si algún día anuncia su retiro, no lo haría con “un tapete tan feo”.

No obstante, su crítica a la tapicería fue el único momento con humor del día, pues segundos antes la rusa dio a conocer una noticia incluso más impactante que el posible amaño de partidos en el mundo del tenis: su fallo en la prueba antidopaje durante el Australian Open el pasado mes de enero.

Minutos después de la conferencia, diferentes voces se dejaron escuchar en medios y redes sociales, así como una campaña en defensa de la tenista rusa bajo el eslogan de “inocente hasta que se demuestre lo contrario”. Este lema es en realidad un principio delicado en el sistema judicial de Estados Unidos. A su favor, Sharapova tomó –en sus propias palabras- “completa responsabilidad” por la presencia de meldonium, la sustancia que ingirió durante 10 años como modulador metabólico.

Ahora, todos los ojos están puestos sobre la Federación Internacional de Tenis (ITF), organismo que decidirá la suspensión de Sharapova – se habla de 2 a 4 años –-. De darle el máximo castigo, la ITF estaría marcando un hito, pues estaría penalizando no sólo a una de las jugadoras más populares, sino a la tenista que mayores ingresos genera al tenis en todo el mundo.

Son sin duda tiempos turbulentos para la reputación, las marcas y una carrera que vale millones de dólares lejos de las canchas de tenis. Dentro unas semanas, Sharapova cumplirá 29 años, y en caso de que sea sancionada con los cuatro años que otros atletas han recibido precisamente por el uso de meldonium, la rusa tendrá 33 años antes de que la suspensión termine. Considerando esta posibilidad, resulta difícil imaginarla con esa edad a su mejor nivel, regresando al Top 10 y emulando el éxito de las hoy veteranas hermanas Williams.

“No quiero terminar mi carrera de esta forma”, confesó Sharapova. “Realmente espero se me dé otra oportunidad de jugar este deporte”.

“Cometí un gran error. Decepcioné a mis fans y al deporte que practico desde los 4 años y amo profundamente”, agregó.

En el peor día de su carrera ante la opinión pública, Sharapova enfatizó su mensaje en una sola frase, “una segunda oportunidad”. El futuro de su vida como tenista profesional depende ahora de la ITF. Y aunque el lunes mostró diferentes tonos que incluyeron seriedad, incredulidad y humor durante los 10 minutos que duró su declaración, hubo un momento donde hizo una pausa para continuar y escucharse como si estuviera a punto de perder la compostura.

Incluso más que cuando pierde algún partido, Maria Sharapova, al dar la cara y confesar su gran error, se mostró como lo que es: un ser humano.

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